Me flipan los diseños de mi abuela

 

Cada vez lo tengo más claro. Mi madre es una auténtica trendsetter, y por lo tanto mi abuela la fabricante minorista de las mejores creaciones Made in home. Rebuscar en sus cajones es hallar tesoros increíbles. Bucear en la caja de sus pañuelos, solucionar cualquier look.

Siempre dije que el estilo y el vestir bien (a lo cual me refiero a conjuntar y no a llevar mocasín y chaqueta de Chanel) no es cosa de ricos, niñas bien, pijitas y adinerados. Mi madre siempre lo ha dicho – No por tener menos dinero vas a tener que ir menos guapa-. Las máximas familiares se han convertido en el centro de mi look. El tiempo no se ve y el trabajo sí . Y es una cuestión tan sólo de ser tu misma y olvidar cualquier tipo de prejuicios o complejos.

Pero metámosnos en lo que realmente me interesa: la increíble colección de prendas setenteras y ochenteras de mi madre realizada íntegramente por mi abuela Anita. Hace unos 15 años (allá por mediados de los 90’) renegaba absolutamente de la mitad de las cosas que mi mami decía que eran lo más. Unas gafas Rayban Aviator o unas Wayfarer, un vaquero pitillo desgastado, americanas con hombreras o la clave de tener unos buenos zapatos de salón en el armario. Yo, por supuesto con mis 9 era de esas chicas que renegaban del rosa, los vestidos cursis o cualquier cosa anticuada.

Acostumbrada a rodearme diariamente de estas prendas, hace una década comencé a incorporarlas en mi rutina (o mejor dicho reinorporar las creaciones que mi abuela hizo para mi madre cuando tenía mi edad ya que yo de pequeña era el maniquí de sus trajecitos para niña). Nunca he desentonado demasiado por mis atuendos para nada excéntricos ni clásicos pero sin embargo siempre he tenido el punto en el que todos los días alguien me pregunta – Qué bonito ¿De donde es? – o – ¿Me acompañas de compras?. Siente, valora, disfruta y aprovecha. Y esto lo he aprendido gracias a las prendas de mi madre. La base de su armario de los setenta y ochenta estaba constituida por cada chaqueta y cada vestido confeccionado minuciosamente por las manos de mi abuela y ahora complementada con otras tiendas.

Cada modelo escogido de revistas (fundamentalmente la alemana Burda de donde sacaba los patrones) era adaptado a las necesidades, gustos y posibilidades del momento. Una especie de modista de lujo lowcost y sobre todo muy popular. Y hoy por hoy la reutilización de dichas prendas confeccionadas con el mayor cariño y cuidado son incorporadas a mi look propagando así una descendencia generacional que reaprovecha y se enriquece de su herencia cultural y además la mezcla con sus propias y nuevas adquisiciones contemporáneas.

No te conformes con lo que ves en las tiendas. Exprésate. Probablemente penséis que muy bonito todo esto (topicazo) pero que tiene un puntito superficial y una base económica. Pues no es así: hablamos de creatividad.

Muéstrate como eres y no te dejes guiar como un cordero más.

Moda puede ser sinónimo de superficialidad y elitismo pero no lo es así estilo.

Todos lo tenemos y no lo pierdas nunca porque recuerda que el tuyo, es siempre único e irrepetible.

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