El lejano lugar donde se pierden las horquillas

Es comentado por ahí de la existencia de un remoto paraje donde se pierden las horquillas. Es un sitio lejano y muy grande donde esos ganchitos desaparecen hasta no dejarse ver jamás.

No sé por qué cada vez tengo más la sensación de que las horquillas están malditas. Sí, me refiero a esas baratijas que venden en los chinos, en el H&M (el chino más occidental para complementos) o en cualquier rincón que pille. Definitivamente están poseídas o si no es que existe algún tipo de Asociación Pro Horquillas Viajeras que les deja los desplazamientos a lugares lejanos a muy buen precio.

Tú, te las compras tan contenta “Venga, que sólo son 90cents y con todas las que vienen, esta vez me van a durar” (da igual que sean doradas o negras, siempre es lo mismo).

Al llegar a casa te preparas para salir esta noche y te pones tres o cuatro. Al día siguiente, ¿Cuantas quedan en tu cabeza? Con suerte una que debió de ser la más perezosa y encima se ha enredado en esos pelillos más cortos de la nuca organizándote un enredo de cuidado.

“Venga no pasa nada, hoy otras 3 y me sujeto ese par de mechones que me ponen histérica desde que me creció el flequillo” te dices (ilusa de tí). ¿Y al volver a casa? sólo 2 (y otra en el bolsillo sin saber muy bien por qué).

El dilema de las horquillas afecta a mujeres de todo el mundo (y supongo que a algunos hombres también) sin que nadie haya puesto fin a su misterio. ¿A dónde van a parar todos esos hierros perdidos? ¿Por qué repelen nuestras cabezas si fueron concebidas para estar en ellas? Sinceramente no lo sé, pero me fascina. No me quiero meter ya en el problema de las que tienen clip o de las de moño (traicioneras como ninguna con esas patas tan abiertas que no agarran nada como no las coloques en el lugar adecuado).

Al igual que el Ratoncito Pérez, los Reyes Magos o Papá Noel, nos preguntamos por el paradero del mágico mundo de las horquillas. Y como pista de ello usamos el único rastro que dejan: el de las rezagadas que se pierden en el fondo de los bolsos y que se descubren en el cambio de estación, cuando buscas las llaves o entre los mil papeles que se ocultan en su interior y aquellas otras que misteriosamente se encuentran en el suelo de tu habitación, bolsillos de vaqueros o lateral de cualquier prenda. A menudo, su fiel compañero es el céntimo de Euro por lo que en el caso de realizar una investigación es imprescindible preguntarle también a él.

Si en algún momento esta intriga puede ser resuelta, podré descansar 5m más cada noche en la cama pero mientras, me toca apañarme con las cuatro solitarias que fueron abandonadas al fondo del cajón porque pinchaban demasiado y que fueron fabricadas, probablemente por un torturador que una vez perdió todas sus horquillas o algún desafortunado calvo que quiso atentar contra la humanidad. Ouch!

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2 comentarios

Archivado bajo Mi cuaderno de notas

2 Respuestas a “El lejano lugar donde se pierden las horquillas

  1. MaryJane

    las unicas que no escapan son aquellas que perdieron la telilla protege-cabezas que cubren las patitas..
    esas son las únicas que siempre se quedan en casa.
    Alomejor es que es imprescindible entrar con zapatos al lugar donde las horquillas se marchan… maybe!

    • Mha

      Pues sí, esas son fieles a su sitio pero yo creo que debe de ser que en el paraíso horquillil no aceptan horquillas minusválidas (serán crueles, deberían entrar las primeras!)

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