Ou-ou-ou!

Ya llegó la Navidad. Un jamón me lo ha dicho llamando a mi puerta con todos sus amigos (sr. queso, vinos y familia). Prepárate Marta, que ya estamos aquí. Ya me había acostumbrado a tener cestas chachis, más modernas y con productos para vegetarianos como en Universal pero este año, la cesta es de las de toda la vida. Excelente y con una cosa marcada: Made in Spain. De las que compiten con las de mi padre y a mi hermano se le ilumina la cara por comer… de las de todo el lote de colesterol (ummmmmmm!). Y además con merchandising Disney de regalo. 😀

Una de las cosas por las que quería que llegase diciembre era por que el año pasado descubrí unos polvorones estupendos. Los trajo mi tío y eran de chocolate recubiertos de chocolate con leche. Como un bombón de polvorón. 🙂 El colmo de rico que aunque suene empalagoso no lo es.

Además, hay vacaciones (será un tópico pero es así). Aunque este año con la de trabajos que tengo que hacer no sé si juegan a mi favor o en mi contra… De cualquier manera, diciembre me trae a la mente más cosas: El frío que te congela los dedos y hace que te acuerdes de los montañeros amputados. La gente que te viene a vender cosas a casa aumenta. Cortylandia. Mariah Carey cantando All I want for Christmas is you de Love Actually (que tiene igual de amantes que de aquellos que la odian). Pistas de hielo con patines olorosos. El circo y las colas de niños que van con el colegio porque han tenido que hacer reducción de precios para poder llenar el espectáculo y dar de comer a sus leones. Calendarios de adviento que ya no llevan hasta el 25 si no hasta el 6 de Enero. Los hombres que venden cosas brillantes que tiran al cielo y hacen molinillos en la Plaza Mayor o su competencia, los que se meten un cacharro en la boca y pitan como ¿como qué? no hay nada que describa como qué pitan… Todo un show que por muy surrealista que sea me encanta (y este año, recién llegada de Londres con mulled wine y hombres vestidos de muñeco de nieve en las calles).

Recuerdo un año que vimos todo esto comiendo helado del Ben & Jerrys mientras paseábamos entre el barullo. Las tres ansiosas y congeladas a partes iguales peleándonos por deshacer un poco la masa para poder comerlo. Pero hacía tanto frío que no se podía ni clavar la cuchara en la tarrina de 1 litro….y luego decimos de las guiris con sandalias. Esto es casi peor.

Pero si hay algo característico de la Navidad son las cenas.

¿Es posible que intentes ahorrar y cuando llega diciembre vuelvas a caer en números rojos? No se hacen cenas el resto del año. Se hacen TODAS en Navidad. Para que por si era poco el comprar regalos, tengamos que cuadrar agenda, gastar un pastizal, empacharnos como cerdos (no, gorrinos que me gusta más o cochinillos) y coordinar los modelitos para no coincidir con otra invitada. Y digo yo ¿Por qué tener que esperar tanto para ver a la gente? Propongo celebrarlas también en Junio, aunque entonces la ruina sería dos veces al año. En plan fiestukis hawaianas. La fiesta de la VERANIDAD. Sol y piscina (xq si, Aquí no hay playa) en bikini con sangría y tapeo.

Pero hasta que esto no ocurra, a disfrutar de las actuales.

Ou-ou-ou!

Besotes:)


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